sábado, 21 de noviembre de 2009

*6*





Charcos.

Un conjunto de nubes grises alborotan mis sentidos. Como cuando niña.
Lo miro todo, hasta ese puntito que casi no se deja ver. La ventana es un imán que me atrae y me deja con los pies adheridos al piso.
Tengo ansias de ser espectadora de ver el llanto del cielo.
Una. Dos. Cientos. Infinitas gotas jugando a caer y juntarse todas en una.
La ventana se abre y una brisa húmeda me invita a saborear aromas a tierra mojada.
Y salgo. Dejo que llueva en todos mis sentidos y volver a ser una niña. Chapoteando y coloreando mis zapatos blancos. Saltar y saltar hasta obtener una gotita de barro en mi nariz.
Ya no soy tan pequeña y aun así conservo esa necesidad de abrir mis brazos y girar girar chorreando felicidad ingenua, perfecta, descomunal al dejar jugar la lluvia entre mi cara.
Llueve lento y sin pausa lo justo como para que pueda derramar todos mis males fuer de mi.

martes, 17 de noviembre de 2009

Mañana temprano voy a compartir tu amanecer
Ilusión que me da compartir con vos un mismo sol
y un único cielo.
Mañana voy despertar y no vas a estar tan solo.
Ni me voy a sentir tan sola.

*5*


Afuera ellos viven, caminan, sueñan.
Afuera el horizonte, el cielo, la noche.
Afuera vos como un milagro lejano.

Afuera la estampa de una ciudad.
Afuera la mueca de una sonrisa.
Afuera un amor a punto de estallar.

Afuera las notas de frío.
Afuera el decir de las hojas.
Afuera el perfume del silencio.

Afuera el mundo gira sin inmutarse.
Afuera todo sobrevive.
Afuera no parece advertir que
Aquí desde mi adentro todo parece no poder surgir.

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