domingo, 22 de noviembre de 2009
Ella fue descosiendo el amor lentamente.
El amor que había empapelado su cielo con estrellas perfectas.
Corto una a una las puntadas con las cuales lo traía consigo. Como dolía deshacerse de ese remiendo de felicidad.
Cerro los ojos y con un tirón firme termino de quitar ese amor perdido. Lo apretó fuerte entre su puño como queriendo exprimirle alguna gotita de bálsamo que calmara ese dolor intenso y punzante que le causaba desterrarlo de sus entrañas, pero todo era inútil la infertilidad había calado tan hondo que ya no existía nada que aflorara de aquel lugar.
Levanto su mano la abrió de par en par sintió que sus cimientos se resquebrajaban. Un impulso la hizo querer volverlo a su lugar. trato de colocarlo e ese espacio profundo y oscuro. Su corazón estaba deshilachado, roto, maltrecho, dormido, moribundo como decía ese canción de Sabina “ cerrado por derribo”.
Dejo caer su cuerpo sobre su cama abrió sus brazos extendió sus manos y dejo que eso que algún día la había llenado de colores se volara lejos. Tan lejos como para no saber mas nada de él.
Inclino su cabeza hacia atrás podía ver el cielo al revés, su ventana le regalaba un nuevo comenzar. Roto su cuerpo miro ahora si como se debía y merecía ese hermoso cielo.
Ella ya no poseía un amor pero aun mantenía un corazón dormido esperando ese quien lo venga a despabilar.
El amor que había empapelado su cielo con estrellas perfectas.
Corto una a una las puntadas con las cuales lo traía consigo. Como dolía deshacerse de ese remiendo de felicidad.
Cerro los ojos y con un tirón firme termino de quitar ese amor perdido. Lo apretó fuerte entre su puño como queriendo exprimirle alguna gotita de bálsamo que calmara ese dolor intenso y punzante que le causaba desterrarlo de sus entrañas, pero todo era inútil la infertilidad había calado tan hondo que ya no existía nada que aflorara de aquel lugar.
Levanto su mano la abrió de par en par sintió que sus cimientos se resquebrajaban. Un impulso la hizo querer volverlo a su lugar. trato de colocarlo e ese espacio profundo y oscuro. Su corazón estaba deshilachado, roto, maltrecho, dormido, moribundo como decía ese canción de Sabina “ cerrado por derribo”.
Dejo caer su cuerpo sobre su cama abrió sus brazos extendió sus manos y dejo que eso que algún día la había llenado de colores se volara lejos. Tan lejos como para no saber mas nada de él.
Inclino su cabeza hacia atrás podía ver el cielo al revés, su ventana le regalaba un nuevo comenzar. Roto su cuerpo miro ahora si como se debía y merecía ese hermoso cielo.
Ella ya no poseía un amor pero aun mantenía un corazón dormido esperando ese quien lo venga a despabilar.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Charcos.
Un conjunto de nubes grises alborotan mis sentidos. Como cuando niña.
Lo miro todo, hasta ese puntito que casi no se deja ver. La ventana es un imán que me atrae y me deja con los pies adheridos al piso.
Tengo ansias de ser espectadora de ver el llanto del cielo.
Una. Dos. Cientos. Infinitas gotas jugando a caer y juntarse todas en una.
La ventana se abre y una brisa húmeda me invita a saborear aromas a tierra mojada.
Y salgo. Dejo que llueva en todos mis sentidos y volver a ser una niña. Chapoteando y coloreando mis zapatos blancos. Saltar y saltar hasta obtener una gotita de barro en mi nariz.
Ya no soy tan pequeña y aun así conservo esa necesidad de abrir mis brazos y girar girar chorreando felicidad ingenua, perfecta, descomunal al dejar jugar la lluvia entre mi cara.
Llueve lento y sin pausa lo justo como para que pueda derramar todos mis males fuer de mi.
Un conjunto de nubes grises alborotan mis sentidos. Como cuando niña.
Lo miro todo, hasta ese puntito que casi no se deja ver. La ventana es un imán que me atrae y me deja con los pies adheridos al piso.
Tengo ansias de ser espectadora de ver el llanto del cielo.
Una. Dos. Cientos. Infinitas gotas jugando a caer y juntarse todas en una.
La ventana se abre y una brisa húmeda me invita a saborear aromas a tierra mojada.
Y salgo. Dejo que llueva en todos mis sentidos y volver a ser una niña. Chapoteando y coloreando mis zapatos blancos. Saltar y saltar hasta obtener una gotita de barro en mi nariz.
Ya no soy tan pequeña y aun así conservo esa necesidad de abrir mis brazos y girar girar chorreando felicidad ingenua, perfecta, descomunal al dejar jugar la lluvia entre mi cara.
Llueve lento y sin pausa lo justo como para que pueda derramar todos mis males fuer de mi.
martes, 17 de noviembre de 2009
Mañana temprano voy a compartir tu amanecer
Ilusión que me da compartir con vos un mismo sol
y un único cielo.
Mañana voy despertar y no vas a estar tan solo.
Ni me voy a sentir tan sola.
Ilusión que me da compartir con vos un mismo sol
y un único cielo.
Mañana voy despertar y no vas a estar tan solo.
Ni me voy a sentir tan sola.
Etiquetas: deseo
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